Aforismos de Ernesto Esteban Etchenique (Parte 1)

Del libro “Nada del otro mundo” de Roberto Fontanarrosa (Buenos Aires, De la Flor, 1990).

El pájaro es libre. Lo sería aún más de ser soltero.

Un dibujo vale por mil palabras. Y si es de Picasso…

Busco espíritus sensibles. Intermediarios abstenerse.

El loro plagia la palabra, pero quien está preso es el canario.

Por muy alta que sea una montaña, no sobrepasa su propia cúspide.

El pavo real abre su cola sin importarle si es día feriado.

Quien ríe último, de la desgracia ajena, ríe mejor.

Mis aforismos son como los buenos vinos, mientras más pasa el tiempo, más caros.

El aforismo es una flecha. Parte de mi boca y se clava en tu ojo.

Si tantas veces va el cántaro a la fuente… ¿no será muy pequeño?

Dios aprieta pero no ahorca ni cae en el sadismo.

Una palabra puede herir. Pero un martillazo es feroz.

La rosa tiene espinas, pero… ¿tiene pétalos el atún?

Reprochas al sordo que no te escucha. ¡Grítale más fuerte!

Dios me señaló con su dedo… ¡y me lo metió en un ojo!

Aun viéndote sucia y borracha, me arrodillo para nombrarte: ‘¡Madre!’

Si crees en la reencarnación no te rías de la fealdad del sapo.

El puntapié que me asestaste… ¿no será una opinión?

Te siento cuando te toco y, cuando no te toco, también te siento. ¿Que tienes en la piel?

Te regalaría las estrellas, pero te has empecinado en un par de zapatos.

Cuanto más subo, más bajo. Cuanto más bajo, más subo. ¿Qué me pasa?

‘No es fácil que un camello entre al Reino de los Cielos’ (proverbio árabe).

Quise conocerme a mi mismo. Cuando me hallé, estaba muy cambiado.

Se aprende más en la derrota que en la victoria, pero… ¡prefiero esa ignorancia!

El que nada desea, es sospechoso.

Supe perdonar a la mujer adúltera. Mi piedra no le acertó.

El espíritu del virtuoso es como un espejo. Te miras en él y puedes peinarte.

El hombre sabio es pobre en apariencia, pues su tesoro está en Suiza.

En el mundo hay Bondad y Maldad. Justicia e Injusticia. Árboles y tortugas. Hay muchas cosas.

Para el Sabio no existe la riqueza. Para el Virtuoso no existe el poder. Y para el Poderoso no existen ni el Sabio ni el Virtuoso.

Aquel que ha tocado el cielo con las manos… ¿cuánto medía?

Ay! El Dolor se repite. Ay!

Aquel que ha perdido una oreja no desea aros.

He cometido el peor de los pecados. No he sido millonario.

Reparad en ese pato que corre. Reparad en aquel cordero que trisca. Reparad esa cerca que huyen los animalitos.

¿Qué superficial es la alegría ruidosa de la orgía!

Si dices que lo tienes en un puño… muy pequeño ha de ser tu enemigo!

Si quieres alcanzar la Sabiduría… ¡empieza a correr ya!

Reconoce tu idiotez y serás un idiota lúcido.

El tirano admite que lo odien, pero odia que se rían de él. Y más aún que le arrojen una bomba.

Mientras mas brillante la luz, mayor el gasto.

La última victima de la guerra dijo, al caer: ‘¡Que mala suerte!’

Cuando el tacto vale más que el sentimiento, la amistad de la orgía no es sincera.

No vale más el singular topacio que el vulgar cascote. Pero si me dais a elegir… dadme el topacio.

Haz el mal sin mirar a cuál.

Simula reír la hiena. Pero no entiende los chistes.

¡Desdichado el mendigo que no conoce el placer de dar!

El ciego, al lavarse la cara, se reconoce.

Morir… ¡extraña costumbre!

La hiena ríe pues no piensa en el mañana.

Muy distinto es no decir lo que se piensa que no pensar lo que se dice.

Si no cantara el gallo igual amanecería.

Consulté con mi almohada y me dijo: ‘Consulta con tu médico’.

El hombre probo y pío es mitad santo y mitad pollito.

Desdichado quien encuentra una muerte horrible, pero… ¿no pensamos en quién la ha perdido?

No hay completa belleza. El tigre es hermoso, pero su orín es pestilente.

Lo llamaron científico, estadista y pensador. Pero nunca fue tan feliz como cuando lo llamaron ‘Bichi’.

El humor no debe ser risa. Sí, sonrisa. Y, de ser posible, llanto amargo.

Si tropiezas dos veces con la misma piedra… ¡sácala de allí!

Cuando alcancé la Sabiduría, ella me miró y dijo: ‘Ya me alcanza cualquiera’.

El optimista ve la copa medio llena. El pesimista la ve medio vacía. El borracho la ve doble.

Fuente : Roberto Fontanarrosa, ‘El mayor de mis defectos y otros cuentos’. Ediciones de la Flor

0 Responses to “Aforismos de Ernesto Esteban Etchenique (Parte 1)”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




El diario del Comandante

Bienvenido navegante, el hecho de que haya usado Comandante como apodo no tiene connotaciones políticas.
Acá hay un poco de todo, básicamente humor, algún cuento, cosas interesantes que encontré por ahí y lo que se me ocurra postear.
La experiencia de hacer un blog es interesante, pero no soy un fanático.
Espero que encuentren lo que buscan o, al menos, que encuentren algo que les guste.

Categorías

Who Links To Me – Pagerank

Obras

Más fotos
agosto 2008
L M X J V S D
« Jul   Sep »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

RSS

Blog Stats

  • 354,526 hits

A %d blogueros les gusta esto: