El Devenir

EL DEVENIR

Antes que nada, quisiera disculparme por introducir un tema de tanta seriedad, al menos para mí, en este medio.

Y por supuesto, también disculparme ante ustedes y rogar que aquellas almas sensibles no lean el presente y, si así lo hicieran, espero me perdonen si es que luego de leerlo, pueden hacerlo.

Luego de estas advertencias es fundamental hacer una molesta pero necesaria introducción.

Hoy fue un día de presagios, quizás influenciado por el eclipse, la cercanía del fin del milenio y las aciagas profecías que, curiosamente, convergen de las más variadas de las tradiciones.

Ya al salir de casa y esperando el colectivo (esto parece un chiste pero lamentablemente no lo es), una pareja de coreanos observaba un local vacío y me hice la idea de que próximamente un nuevo autoservicio se abriría en el barrio.

Esa sola sensación de, que poniendo la debida atención en el presente, se puede llegar a conocer con desgarradora certidumbre el futuro me puso alerta y me preparó para los acontecimientos que marcarían el resto de mi día.

Por cierto jamás fueron acontecimientos en sí mismo porque no hubo sucesos sensibles que trascendieran los límites de mis insatisfechos razonamientos.

Así, en un freudiano devenir, las ideas fueron asociándose una tras otra, inconexas en apariencia, pero formando una trama de perfecta armonía.

Pensaba en mi niñez, en la época en que los chicos comienzan a preguntar ¿Por qué? Y siempre quedaban preguntas sin respuesta, o peor aún, a cada nuevo descubrimiento se multiplicaban las dudas.

Pero había una pregunta en particular, que siempre se había esquivado.

Ya crecido, primero comencé a buscar las respuestas en la ciencia, pero no las había. Horas, días, meses, años hurgando en libros, en sus fórmulas, sus teoremas, sus teorías.

Pero no estaba allí la certidumbre que necesitaba.

Después la religión, sólo Dios, en su infinita sabiduría, podría aquietar aquello que me torturaba desde mi infancia y mi adolescencia.

¿Pero cuál Dios?

Comencé por el Cristianismo, aprendí los temores del castigo, sobre todo el original, pretender abrevar de la fuente de la sabiduría, la fruta del árbol prohibido.

Luego el judaísmo, pero encontré que compartían el mismo árbol prohibido.

Entonces intenté en la sabiduría oriental, pasé por el budismo, el hinduismo, el Zen, el Tao. Ayuné, me rapé la cabeza, canté cánticos exóticos, me bañe simbólicamente en el Ganges, me cubrí de cenizas, pero mis dudas no se fueron aún después de largas horas de meditación, de vida austera, caridad sin límites y cantos vibratorios.

Después sólo quedaba el esoterismo, fui masón, rosacruz, cumplí extraños y secretos ritos, atravesé grados, participé de ceremonias donde solo los elegidos pueden acudir, pero tampoco allí encontré respuestas.

No pude más y comencé terapia, atravesé distintas escuelas, me liberé, estuve en grupos, cara a cara, diván, insight.

No solo conseguí acallar por un tiempo mi duda, sino que la alojé en lo más profundo de mi subconsciente.

Pero aún estaba allí, acechando cual ladrón y esperando el momento indicado, para aparecer y apoderarse de las cosas.

Y así fue.

Mientras tomaba un whisky en casa y fumaba un cigarrillo, las caprichosas volutas de humo celeste crearon la atmósfera adecuada para que los fantasmas de mi pasado renacieran.

Y un pensamiento trajo al otro y repentinamente, sin darme cuenta, un sórdido escalofrío me sorprendió precediendo la ansiedad, el temor.

Nuevamente mi vieja duda volvió al acongojado consciente. Nuevamente el miedo de la insignificancia del ser humano ante la inmensidad de la naturaleza casi infinita.

Hoy buscando resolver ese viejo dilema y de una vez por todas, con la esperanza de encontrar vuestra ayuda, aunque con inevitable pudor, por desnudar mi alma en este medio masivo, formulo finalmente, la cuestión que tantos desvelos me produjo.

¿Por qué los huevos marrones son más caros que los blancos?

¿Puede una gallina tener de ambos colores?

¿Si la cáscara no se come, por qué ello determina su valor?

¿Las gallinas discriminan a sus huevos?

¿Ambos se rompen con la misma facilidad?

JULIO 1998

Carlos Enrique Spina

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1 Response to “El Devenir”


  1. 1 Blank Calendar 2016 23 enero , 2016 en 5:14 am

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El diario del Comandante

Bienvenido navegante, el hecho de que haya usado Comandante como apodo no tiene connotaciones políticas.
Acá hay un poco de todo, básicamente humor, algún cuento, cosas interesantes que encontré por ahí y lo que se me ocurra postear.
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