Hace un tiempo entre un grupo de amigos vía mail decidimos (claro a mi propuesta, puesto que soy quien propone estas cosas estúpidas), hacer un cuento conjunto.
Como en aquél momento propongo a quien quiera prenderse hacer lo mismo vía comentarios.
Empiezo yo, sino cómo.
El arcón
Entré al desván como tantas veces lo había hecho y me molesté por la suciedad y el polvo.
Buscaba algo, ya ni siquiera recuerdo que era, pero recuerdo que estaba molesto porque siempre recordaba que “aquello” estaba allí y no recordaba donde, como siempre, el orden del desorden propio.
Revolví las cajas y los estantes, pero lo que buscaba, fuere ello lo que fuera no estaba.
Me detuve frente al desván, estaba seguro que no lo encontraría allí, pero igual, de obsesivo decidí abrirlo.
No era lo que buscaba pero encontré algo que cambió mi vida.
Continúen ustedes.












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