Sin querer hacerlo giré la cabeza y la vi. La recordé de inmediato a pesar de que nunca le había hablado.
Estaba a mi lado, nunca tan cerca ni nunca tan temida pero tampoco tan deseada.
Contando Historias
Sin querer hacerlo giré la cabeza y la vi. La recordé de inmediato a pesar de que nunca le había hablado.
Estaba a mi lado, nunca tan cerca ni nunca tan temida pero tampoco tan deseada.
LA LLAVE DE GAS
(Premiado con el 3er puesto, en el Concurso de Literatura, Categoría Cuento – C.P.C.E.C.A.B.A. – 2005)
Como todos los días, me levanté, prendí la TV y sintonicé el noticiario. Luego desayuné.
Me quedé mirando la TV y vi los platos y pensé: tengo tiempo todavía, prefiero lavarlos ahora así no tendré que hacerlo a la tarde. Así lo hice, en realidad, como todos los días.
Luego me aseé y me cambié, como todos los días.
Estaba cansado, hacía tiempo que estaba cansado.
Antes que nada, quisiera disculparme por introducir un tema de tanta seriedad, al menos para mí, en este medio.
Y por supuesto, también disculparme ante ustedes y rogar que aquellas almas sensibles no lean el presente y, si así lo hicieran, espero me perdonen si es que luego de leerlo, pueden hacerlo.
Luego de estas advertencias es fundamental hacer una molesta pero necesaria introducción.
“NO RECUERDO, NI CUÁNDO NI CÓMO”
No recuerdo, ni cuándo ni cómo, fui por primera vez a aquel museo. Seguramente, en alguna de las visitas guiadas del colegio, aquellas que nos gustaban porque nos hacían escapar del tedio de las aulas y que, si bien, no nos interesaban los museos, en cierta forma nos hacían conocer algo de la cultura guardada en esos espacios tan misteriosos, dónde todo está a la mano pero nada se puede tocar.
Cómo sea, ya lo dije, no me interesaban los museos, mi vida pasaba vertiginosamente entre el colegio, los deportes, los amigos, la música, los bailes, las muchachas, los gritos de mis hermanos y los retos.
No recuerdo, ni cuándo ni cómo, regresé a aquel museo en particular. Seguramente, fue alguna mañana en la que me escapé de mis obligaciones y no sabía que hacer, seguramente era gratis, o no, no sé, ya dije que no recuerdo.
Como dije muchas veces, me gusta escribir y el cuento es una de las cosas que más me gusta, no es un género fácil, aunque no es esencialmente popular.
He llamado a esta saga “Cuentos Inmediatos”, ello es así porque suelo escribirlos de corrido y prácticamente sin corregir, cosa que seguramente a muchos le resultará obvio.
NUNCA VIAJES EN SUBTE CON UN EXTRATERRESTRE
ENTREGA IV
La respuesta me descolocó, pero no iba a dejar las cosas así.
-Si, claro, nosotros también vivimos pero necesitamos alguna distracción, algo que nos entretenga cuando tenemos tiempo libre.
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NUNCA VIAJES EN SUBTE CON UN EXTRATERRESTRE
ENTREGA III
-Ni idea, yo nunca he visto ninguno, ya le dije que nosotros vinimos volando- contestó- Voy a tratar de explicarle, somos algo así como materia sutil y nos nutrimos de energía, la luz, dado que nuestra concepción del tiempo es distinta no tenemos problemas con el tiempo. En definitiva, vivimos mucho más tiempo del que ustedes lo hacen, por lo que para nosotros es algo así como una caminata.
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NUNCA VIAJES EN SUBTE CON UN EXTRATERRESTRE
ENTREGA II
- Chau, me bajo acá. – le digo, mientras piso al dromedario y empujo a la señora que estaba frente a mi tapando la entrada.
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NUNCA VIAJES EN SUBTE CON UN EXTRATERRESTRE
ENTREGA I
En Buenos Aires el calor era insoportable y el subterráneo de la Línea A, era un caldera de cientos de personas apretadas.
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