La inmortal obra de Willian Shakespeare, Hamlet Príncipe De Dinamarca, fue uno de los clásicos que siempre me ha gustado.
Lejos estoy de ser un crítico literario y más lejos aún está mi capacidad para serlo.
Hace poco, en un kiosko de diarios conseguí las obras completas por $19,90, precio más que accesible para una edición de tapa dura. No me gustó mucho la traducción ni la versión, debo haber leído unas cinco al menos.
Para quien, como yo, además de leer presta atención en la técnica del escritor, para mí, Shakeaspeare podría haber sido un escritor actual.
De hecho casi al principio el lector ya conoce el problema y luego lo desarrolla en forma admirable con una cantidad de personajes o historias paralelas atrapantes.
Creo que la adversión de algunos a leer libros clásicos es lenguaje. A ver si me explico, casi es un castellano en desuso que lo torna entre aburrido o inentendible a áquel, que aún pudiendo leer una buena obra, no quiere o no logra entender lo que allí se dice tornándola aburrida.
Sin embargo, puede ser tan atrapante como “El Código Da Vinci” o cualquier otra novela actual de éxito, aclarando que en este caso es -además- una obra de teatro y el lector tendría que situarse en “mirar” la trama y no simplemente leerla.
Seguiremos con Macbeth.
Quien guste de leer algo de esta obra, la opción más sencilla es wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Hamlet.
Sin duda alguna, una obra atrapante, si le conseguimos tomar el gusto.
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